Análisis Bíblico
8 de febrero de 2026
2 Samuel 19

2 Samuel 19

El rey llora por su hijo Absalón, mostrando su dolor y conflicto interno.

Capítulo Completo

1 Dieron aviso a Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón.

2 Y se volvió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey tenía dolor por su hijo.

3 Y entró el pueblo aquel día en la ciudad escondidamente, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla.

4 Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!

5 Entonces Joab vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,

6 amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; pues hoy me has hecho ver claramente que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos, entonces estarías contento.

7 Levántate pues, ahora, y vé afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto te será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.

8 Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda.

9 Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón.

10 Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?

11 Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa?

12 Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?

13 Asimismo diréis a Amasa: ¿No eres tú también hueso mío y carne mía? Así me haga Dios, y aun me añada, si no fueres general del ejército delante de mí para siempre, en lugar de Joab.

14 Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos.

15 Volvió, pues, el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordán.

16 Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David.

17 Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey.

18 Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,

19 y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón.

20 Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey.

21 Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová?

22 David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?

23 Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró.

24 También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz.

25 Y luego que vino él a Jerusalén a recibir al rey, el rey le dijo: Mefi-boset, ¿por qué no fuiste conmigo?

26 Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo.

27 Pero él ha calumniado a tu siervo delante de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de Dios; haz, pues, lo que bien te parezca.

28 Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delante de mi señor el rey, y tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. ¿Qué derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?

29 Y el rey le dijo: ¿Para qué más palabras? Yo he determinado que tú y Siba os dividáis las tierras.

30 Y Mefi-boset dijo al rey: Deja que él las tome todas, pues que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa.

31 También Barzilai galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán.

32 Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.

33 Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén.

34 Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén?

35 De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey?

36 Pasará tu siervo un poco más allá del Jordán con el rey; ¿por qué me ha de dar el rey tan grande recompensa?

37 Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí a tu siervo Quimam; que pase él con mi señor el rey, y haz a él lo que bien te pareciere.

38 Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo haré con él como bien te parezca; y todo lo que tú pidieres de mí, yo lo haré.

39 Y todo el pueblo pasó el Jordán; y luego que el rey hubo también pasado, el rey besó a Barzilai, y lo bendijo; y él se volvió a su casa.

40 El rey entonces pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá acompañaba al rey, y también la mitad del pueblo de Israel.

41 Y he aquí todos los hombres de Israel vinieron al rey, y le dijeron: ¿Por qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los siervos de David con él?

42 Y todos los hombres de Judá respondieron a todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas ¿por qué os enojáis vosotros de eso? ¿Hemos nosotros comido algo del rey? ¿Hemos recibido de él algún regalo?

43 Entonces respondieron los hombres de Israel, y dijeron a los de Judá: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David más que vosotros. ¿Por qué, pues, nos habéis tenido en poco? ¿No hablamos nosotros los primeros, respecto de hacer volver a nuestro rey? Y las palabras de los hombres de Judá fueron más violentas que las de los hombres de Israel.

Análisis Bíblico

Especificaciones teológicas

Dios muestra misericordia y restauración a David, a pesar de su fracaso. La lealtad de algunos a David, incluso ante la adversidad, refleja la fidelidad divina. El capítulo destaca el arrepentimiento y el perdón.

Contexto hermenéutico

Narración histórica que refleja la cultura del antiguo Israel, donde la lealtad al rey era crucial. El autor presenta un retrato realista de las emociones de David y las complejidades de la situación política post-rebelión de Absalón. El estilo es narrativo, centrado en los eventos y las reacciones de los personajes.

Síntesis bíblica

El capítulo ilustra la naturaleza humana de los líderes, la importancia del perdón y la restauración divina. Muestra como Dios, aunque juzga el pecado, también ofrece segunda oportunidad y la necesidad de la reconciliación dentro del pueblo de Dios, contrastando con la deslealtad de algunos.

Interpretación

En este capítulo, vemos el profundo dolor de David tras la muerte de su hijo Absalón, quien se había rebelado contra él. A pesar de la victoria en la batalla, el luto del rey transforma el ambiente de celebración en tristeza. Joab, su comandante, le recuerda a David que debe ser fuerte y reconocer el sacrificio de sus hombres. A medida que David regresa a Jerusalén, hay tensiones entre las tribus de Israel y Judá sobre su regreso. Este capítulo refleja la complejidad de las relaciones familiares, el liderazgo y la reconciliación.

Significados

  • Luto y duelo: La tristeza de David es palpable, lo que muestra la humanidad del rey. Su dolor por Absalón, a pesar de la rebelión, resalta el amor paternal y el sufrimiento que a menudo acompaña al liderazgo.
  • Joab como consejero: Joab actúa como la voz de la razón y la pragmática, recordando a David su rol como rey. Esto refleja la importancia de tener consejeros sabios que puedan ofrecer perspectivas objetivas.
  • Reconciliación: El regreso de David a Jerusalén simboliza la necesidad de reconciliación en tiempos de conflicto. Las divisiones entre las tribus muestran cómo las lealtades pueden ser complejas y cómo la unidad es fundamental para un liderazgo efectivo.
  • Relaciones familiares: Las interacciones entre David, Simei y Mefi-boset muestran diferentes respuestas al arrepentimiento y la gracia. La historia de Simei revela el tema del perdón, mientras que la actitud de Mefi-boset refleja la humildad y el reconocimiento de la bondad del rey.
  • Tensión tribal: La discusión entre Judá e Israel resalta las divisiones étnicas y políticas que pueden surgir en una nación. Las palabras violentas entre las tribus indican que la unidad no se logra fácilmente y que los resentimientos pueden persistir.

Aplicación a la vida diaria

  • Manejo del duelo: Al igual que David, es importante reconocer y expresar nuestro dolor en momentos de pérdida. Buscar apoyo en amigos y familiares puede ser un paso vital en el proceso de sanación.
  • Escuchar a los consejeros: A veces, necesitamos a alguien que nos diga lo que no queremos oír. Escuchar los consejos de personas de confianza, como Joab a David, puede ayudarnos a ver la situación desde otro ángulo y tomar decisiones más sabias.
  • Perdón y reconciliación: El arrepentimiento de Simei y la respuesta de David nos enseñan sobre la importancia de perdonar. En nuestra vida diaria, enfrentamos situaciones donde el perdón puede restaurar relaciones rotas. Practicar el perdón, como lo hizo David, es esencial para la paz interior.
  • Unidad en la diversidad: Aprender a trabajar juntos a pesar de nuestras diferencias es clave. Las tensiones entre Judá e Israel nos recuerdan que es natural tener desacuerdos, pero debemos esforzarnos por encontrar un terreno común y trabajar hacia la unidad.
  • Humildad en el liderazgo: David muestra humildad al reconocer a Mefi-boset y Barzilai. En nuestras propias vidas, ser humildes y reconocer a quienes nos apoyan fortalece nuestras relaciones y nos hace mejores líderes en nuestras comunidades.

Ideas principales del capítulo

  • 1

    ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!

  • 2

    Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos.

  • 3

    ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa?

Preguntas para reflexión

  1. 1

    ¿Cómo equilibrar el dolor personal con las responsabilidades públicas?

  2. 2

    ¿Qué significa realmente el perdón en el contexto de la traición?

Palabras clave:

duelo liderazgo reconciliación vergüenza

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